Acabo de leer este libro publicado en 2006 cuando Obama era Senador por Illinois. Es una coincidencia que llegue a la última página un día después de que cumple dos años en el poder y de que recibe al presidente de uno de los países que crítica, la China, como invitado de honor en su país. La verdad es que tengo muchos sentimientos encontrados al finalizar esta lectura porque indiscutiblemente está muy bien escrito, con las palabras justas. Es bueno haberlo leído después de “The Political Mind” de George Lakoff porque veo con claridad la diferencia que hay entre republicanos y demócratas y su forma de referirse a cada tema de importancia en los Estados Unidos. Pero sobre todo y lo más importante es la forma en la que Lakoff muestra la teoría de la empatía y Obama la hace práctica en su libro a través de sus palabras. Es como si Obama y Lakoff hubieran enriquecido sus textos leyendo al otro. Entonces, es un libro que disfruté leyendo, que me generó preguntas, que me dió algunas respuestas y que recomiendo leer.
Lo primero que me llamó la atención del texto fue ver un Obama tan humano, tan cercano, tan agradecido con la vida. Un Obama preocupado constantemente por estar haciendo lo correcto, por escuchar a los otros. Teniendo claro su amor por su país, aunque hace duras críticas a la forma de manejar la economía, la política internacional, las barreras raciales.
En el primero de 9 capítulos, habla sobre los republicanos y demócratas y menciona varias veces en su libro la brecha que existe entre la magnitud de los cambios a los que se enfrenta el mundo y lo pequeños que son los políticos en su país, quedando en lo trivial y dejando de lado la posibilidad de construir un consenso para atacar los grandes problemas. “Existe una brecha entre los políticos que tenemos y los que necesitamos”. Los políticos de hoy, dice, entienden la política como un negocio y no como una misión y por eso los debates se convierten en espectáculo. “Nosotros necesitamos recordar que sin importar las diferencias, hay mucho que compartimos: Esperanzas comunes, sueños comunes, un vínculo que no se rompe”.
De allí pasa a un tema que es común en todo el libro y es el de los valores y sobre esto asegura que es el lenguaje de los valores el que la gente usa para hacer un mapa de su mundo. Es lo que inspira a cada uno a tomar acción y moverse fuera de su soledad. Habla de los valores de la América en la que él cree: Todos los hombres son creados iguales, con ciertos derechos inalienables, dentro de los cuales están: La vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. “Tal vez esto explica porque lo que más anhelamos en los candidatos y también la cualidad más difícil de alcanzar en nuestros líderes –es la cualidad de la autenticidad, ser quien usted dice que es y poseer de verdad eso que dice en palabras”.
El tercer capítulo habla de la constitución y muestra su amplío conocimiento sobre la historia, la redacción de la constitución y las leyes de su país. En el cuarto que se llama: Política, cuenta de forma modesta sus comienzos de campaña como senador y como conseguir dinero era todo un reto, como se sentía al pedir dinero para su campaña y no recibir una llamada de retorno, como debía insistir para finalmente tener un amable, pero definitivo no y como familias, pequeños empresarios, trabajadores, empezaron a ayudarlo en su campaña. Para terminar diciendo y en él suena creíble que “en una democracia, la oficina más importante, es la oficina del ciudadano”.
El quinto capítulo lo llama oportunidades y habla sobre sus propias oportunidades, de las oportunidades creadas gracias a la tecnología, a los empresarios y por supuesto de las múltiples que se han negado a negros y latinos en muchos años de historia y cómo esto es resultado de un sistema que no está ofreciendo el principio de igualdad a todos los ciudadanos de un país. Porque la buena educación depende del color del que se nazca, del barrio donde se viva, de la escuela a la que se asista… “Lo que nos está minando el futuro no es la ausencia de de buenas ideas, es la ausencia de un compromiso nacional para tomar los pasos difíciles y necesarios para hacer una América más competitiva – y la ausencia de un nuevo consenso sobre el apropiado rol del gobierno en el mercado”. Para Obama la inversión fundamental que hay que hacer para lograr esta América más competitiva es: educación, ciencia y tecnología y lograr tener una energía independiente.
El sexto capítulo habla sobre la Fe que ha encontrado, gracias a su necesidad de tener una vida que trascienda y como su madre lo llevaba a conocer varias religiones y culturas, sin nunca estar involucrada en ninguna, pero siempre respetándolas todas. Es un capítulo interesante, lleno de búsquedas y de encuentros. Luego sigue un capítulo sobre la raza y como eso ha influenciado la vida de los afro americanos y latinos en América, luego sobre la vida más allá de las fronteras y su desacuerdo con la guerra en Iraq. Su posición frente al papel de América en el mundo como líder económico pero también líder en la construcción de igualdad, de democracia, de sueños. Termina hablando sobre la familia y como Michelle su esposa ha sido maravillosa al apoyarlo en este camino y sobre el afecto que siente por sus hijas, a las que menciona a todo lo largo y ancho del libro y que son en últimas su razón de ser y de estar en política para ofrecerles un mundo mejor y más justo que empieza por la construcción de una mejor América.
Son páginas llenas de dudas sobre el tipo de político que es, sobre las elecciones que toma, sobre su papel como padre y esposo, sobre su responsabilidad como miembro de una comunidad, sobre la distribución de su tiempo. Pero hay algo claro y es que muestra a un Obama auténtico, humano, con la preparación y la suerte para estar hoy en el puesto en el que está y ser el primer hombre de color que ocupa la presidencia de la que hoy es la más importante economía del mundo. Termino con lo que Michelle respondió cuando una periodista le preguntó, ¿cómo es ser la esposa de un político? “Es duro. Y agregó con una sonrisa, y es por eso por lo que Barack es una persona grandiosa”.
Obama, B (2008). “The audacity of hope”. New York, Canongate Books