La segunda charla estuvo a cargo de Dima Saber, una joven egipcia que presentó el resultado de la investigación sobre las revoluciones egipcias a partir de 1952, la innovación es que lo mostró desde la utilización de la música como centro del proceso (fue emocionante escuchar a lo largo de su presentación como las egipcias y egipcios que además eran los mismos que se desempeñaban como editorialistas de la radio, cantaban que era la hora de tomar las armas y luchar). Me llamó la atención, sobre todo, ver como con cada palabra se contradecían aquellas acaloradas informaciones donadas por los medios en las que aseguraban que las revoluciones del mundo árabe habían sido en realidad las revoluciones del Internet. Lo que se mostró en la exposición fue como en la historia de los países árabes siempre ha existido este descontento que los lleva a tomar la iniciativa de ir adelante y luchar. Pero también me hizo pensar en cómo lucharon los negros americanos en los Estados Unidos y para ellos recomiendo leer un artículo de The New Yorker titulado: Why the revolution will not be tweeted.
Fue una experiencia interesante ver a estas futuras doctoras que se presentaron ayer, defendiendo sus argumentos con pasión y sobre todo lo más importante mostrando como tenían claro su objeto de estudio y a partir de allí desarrollaban contenidos y soportaban sus hipótesis en escritores e investigadores que han dedicado su carrera a hablar de la cultura y los medios. Al final hubo una tercera presentación que pienso, hubiera sido mejor que no se hubiera programado. A pesar de haber consultado bibliografía interesante y de que quien hizo la presentación puso a su lado media docena de libros (quizá para reforzar el hecho de que sí había leído), fue una presentación fofa, sin sentido, un resumen hecho con juicio, pero un resumen sin objeto. Un resumen de los que se hacen para luego de allí sacar información, pero no para presentarlo ante un grupo por la simple y sencilla razón de qué no había una razón para presentar, no había un objetivo ni un objeto a desarrollar.
Entonces, me gustó asistir: primero por la recomendación bibliográfica de gran utilidad, segundo por ver una vez más que una presentación hecha con conocimiento y con pasión es la mejor presentación y finalmente para convencerme que las presentaciones que empiezan sin mostrar una hipótesis de trabajo, un objetivo, un objeto de estudio en general no llevan a ninguna parte, por mucho que se haya trabajado en ellas.
Libros recomendados:
Maigret, E; Macé, E. Penser les médiacultures
Chevrier, Silvie. Le management interculturel
Macé, E. Les imaginaires médiatiques