Los
asesores de campaña en la lucha por ganar y teniendo en cuenta lo que dicen
algunos estudios neurolingüísticos que votamos desde la emoción y no desde la
razón, se han dedicado a construir campañas en las que convierten al candidato
en una estrella de telenovela o de cine. Que si se viste bien, que si es bien
parecido, que como habla de bonito, que su esposa es muy elegante, que los
niños como están de grandes, que es transparente porque cuenta con quien y en
donde almuerza los domingos. Y también
claro, hacen campaña en contra del otro candidato (del oponente) para mostrar
que es todo lo contrario que el santo, casto y puro al que defienden. Lo más impresionante es que ahora hasta los
mismos asesores entran a la campaña como centro del debate.
Mientras
tanto entre todos estos hermosos atributos del protagonista de telenovela, nos
quedamos sin saber cuál es el programa de gobierno. Digamos que esto en época
de abundancia si bien es malo, no es tan grave, porque sí el candidato electo
resulta no ser tan brillante, como hay mucho si pierde un poco no se nota. Pero
en época de crisis es fundamental que cambiemos el modelo de selección de los candidatos,
porque un error puede traer mucha más pobreza, desempleo, niños que mueren de
hambre, ancianos sin seguridad social, familias que pierden sus casas, guerras
entre países… Todos decimos que no hay líderes, que los candidatos ya no son
los de antes, que las campañas son horribles, pero seguimos votando por ellos
sin siquiera leer el programa político, sin hacer preguntas, sin informarnos,
sin buscar un poco en el pasado del candidato para saber sobre sus
competencias. Por supuesto que es un trabajo difícil ese de interesarnos en
política, por supuesto que nos ocupa horas que no tenemos. Pero, es tan claro
como que si no empezamos a hacerlo vamos a seguir cometiendo errores que nos
van a mantener viviendo de una crisis a otra.
Normalmente,
nos interesamos por los candidatos que son más mencionados en los medios,
entonces también en ese punto debemos ser responsable y sólo darles nuestra
confianza a periodistas que la merezcan por su seriedad, independencia,
capacidad de análisis e investigación. No podemos seguir haciendo parte de
montajes mediáticos porque al periodista de moda le gusta x o y candidato.
Debemos leer el programa, informarnos, participar en reuniones, hablar con
amigos, escuchar a los oponentes.
También diría que sería interesante hacerles preguntas a los candidatos
por los medios sociales (a mí hasta el momento no me ha funcionado). Pero tal
vez si somos muchos los que hacemos preguntas todo va a cambiar y un día van a
empezar a responder.
Hoy
escribo porque ante esta carencia de líderes, ante un listado de candidatos
investigados que se lanzan a la elección popular y ganan, ante el caso del
exalcalde de Bogotá Samuel Moreno que pasó de presidenciable a recluso, pienso
que el problema está en la forma en la que se hacen las campañas, en la
superficialidad de la investigación periodística y en la falta de interés que
cada uno de nosotros como ciudadanos tenemos en una de las decisiones más
importantes. Porque en cuatro de años de firmar contratos se puede crear un
brillante futuro para una ciudad o país o acabar completamente con él. Entonces, si de verdad queremos políticos que
nos representen exijámoslo siendo responsables a la hora de votar. Porque es cierto lo que dice: cada pueblo
merece a sus representantes. Y nosotros merecemos a los que tenemos porque no
nos parece importante tomarnos el tiempo para estudiar el programa y para
discutirlo y porque escogemos al candidato como si estuviéramos votando por un
protagonista de novela.