viernes, 30 de septiembre de 2011

Un candidato a una elección popular no es un protagonista de novela


Los asesores de campaña en la lucha por ganar y teniendo en cuenta lo que dicen algunos estudios neurolingüísticos que votamos desde la emoción y no desde la razón, se han dedicado a construir campañas en las que convierten al candidato en una estrella de telenovela o de cine. Que si se viste bien, que si es bien parecido, que como habla de bonito, que su esposa es muy elegante, que los niños como están de grandes, que es transparente porque cuenta con quien y en donde almuerza los domingos.  Y también claro, hacen campaña en contra del otro candidato (del oponente) para mostrar que es todo lo contrario que el santo, casto y puro al que defienden.  Lo más impresionante es que ahora hasta los mismos asesores entran a la campaña como centro del debate.

Mientras tanto entre todos estos hermosos atributos del protagonista de telenovela, nos quedamos sin saber cuál es el programa de gobierno. Digamos que esto en época de abundancia si bien es malo, no es tan grave, porque sí el candidato electo resulta no ser tan brillante, como hay mucho si pierde un poco no se nota. Pero en época de crisis es fundamental que cambiemos el modelo de selección de los candidatos, porque un error puede traer mucha más pobreza, desempleo, niños que mueren de hambre, ancianos sin seguridad social, familias que pierden sus casas, guerras entre países… Todos decimos que no hay líderes, que los candidatos ya no son los de antes, que las campañas son horribles, pero seguimos votando por ellos sin siquiera leer el programa político, sin hacer preguntas, sin informarnos, sin buscar un poco en el pasado del candidato para saber sobre sus competencias. Por supuesto que es un trabajo difícil ese de interesarnos en política, por supuesto que nos ocupa horas que no tenemos. Pero, es tan claro como que si no empezamos a hacerlo vamos a seguir cometiendo errores que nos van a mantener viviendo de una crisis a otra.

Normalmente, nos interesamos por los candidatos que son más mencionados en los medios, entonces también en ese punto debemos ser responsable y sólo darles nuestra confianza a periodistas que la merezcan por su seriedad, independencia, capacidad de análisis e investigación. No podemos seguir haciendo parte de montajes mediáticos porque al periodista de moda le gusta x o y candidato. Debemos leer el programa, informarnos, participar en reuniones, hablar con amigos, escuchar a los oponentes.  También diría que sería interesante hacerles preguntas a los candidatos por los medios sociales (a mí hasta el momento no me ha funcionado). Pero tal vez si somos muchos los que hacemos preguntas todo va a cambiar y un día van a empezar a responder.

Hoy escribo porque ante esta carencia de líderes, ante un listado de candidatos investigados que se lanzan a la elección popular y ganan, ante el caso del exalcalde de Bogotá Samuel Moreno que pasó de presidenciable a recluso, pienso que el problema está en la forma en la que se hacen las campañas, en la superficialidad de la investigación periodística y en la falta de interés que cada uno de nosotros como ciudadanos tenemos en una de las decisiones más importantes. Porque en cuatro de años de firmar contratos se puede crear un brillante futuro para una ciudad o país o acabar completamente con él.  Entonces, si de verdad queremos políticos que nos representen exijámoslo siendo responsables a la hora de votar.  Porque es cierto lo que dice: cada pueblo merece a sus representantes. Y nosotros merecemos a los que tenemos porque no nos parece importante tomarnos el tiempo para estudiar el programa y para discutirlo y porque escogemos al candidato como si estuviéramos votando por un protagonista de novela.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

El secreto es saber escuchar

Anoche estaba conectada a Internet y una persona que conozco no hace mucho tiempo, me saludo desde skype. Así que me encontré con alguién que necesitaba quién lo escuchara. Tenía una historia simple para contar y me escogió a mí para contármela.  En general yo trato de no entablar conversaciones muy personales con personas a quienes no conozco desde hace años. El asunto es que esta persona necesitaba escucharse contando su historia en voz alta y empezó a contarme de forma tímida su situación actual.

Yo sólo escuché y en algún momento me tomé la libertad de dar un consejo (algo que no era necesario, porque en definitiva lo que está persona necesitaba era simplemente ser escuchada).  Con esta conversación descubrí que todos siempre tenemos muchas historias para contar y estamos buscando quién nos escuche, no precisamente para aconsejarnos sino para saber que somos escuchados y escucharnos convirtiendo en palabras la situación por la que estamos pasando.

Si pasamos esto a la vida política o empresarial se trata de que también allí creemos espacios en los que podamos hablar e ir contando nuestras historias cada día y por eso, hoy más que nunca son necesarios líderes que sepan escuchar y que lo hagan de forma sincera y empática.  La mayoría de las veces, cuando hablo con alguien que está pasando por una situación difícil, en muchas ocasiones termina echándole la culpa a un problema de comunicación y sí uno va más allá la realidad es que fue un problema de falta de escucha.  Porque los seres humanos siempre estamos dispuestos a decir lo que nos gusta, lo que no nos gusta, lo que queremos, necesitamos o nos hace felices.  Entonces, cuando la comunicación no funciona lo que sucede es simplemente que los otros no están listos, dispuestos o disponibles para escucharnos.

Qué debemos hacer entonces para lograr que nos escuchen: lo primero es ser sinceros, hablar en el momento justo (buscar la oportunidad), tener un mensaje claro para comunicar, ser empáticos a la hora de hablar y ofrecer soluciones al mismo tiempo que contamos nuestra historia.  En la medida en que logremos hablar de forma positiva, incluso de eventos negativos lograremos que quien nos escucha esté más dispuesto y atento a aceptar como importante lo que tenemos para decir.  Pero también es importante que quien nos escucha esté disponible y lo muestre, haga preguntas, afirmaciones, muestre interés con sus palabras, con sus gestos, con su forma de sentarse, de usar sus manos, de mirarnos a los ojos.

Por eso no hay que olvidar que sin importar si es una relación entre dos, o entre muchos siempre hay que estar dispuestos a decir lo que se necesita con claridad y a escuchar lo que el otro está diciendo para entre todos construir una relación donde exista real comunicación basada en el respeto y lo mejor de todo en donde quienes participan se sientan escuchados y valorados.  No hay nada mejor que tener una historia para contar y contársela a alguien que está dispuesto a escuchar y que nos hace sentir que lo hace feliz hacerlo.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Para ganar, una campaña debe ser centralizada, especializada y profesionalizada

En el libro « Comment devient-on président(e) de la république ?[1] » de Thierry Vedel[2], se hace referencia a de la especialización, la centralización y la profesionalización de una campaña y cómo este fenómeno ha sido resultado de una americanización de la política que desde hace algunos años ha llegado a Europa.

Según lo expresado por el profesor Vedel, las democracias occidentales han cambiado enormemente en los últimos 50 años y en esta evolución existen tres tendencias que sobresalen:

1.       La especialización:  de una manera general son cuatro factores generales los que conducen a una especialización de los equipos de campaña: la evolución tecnológica que reserva algunas tareas a personas expertas; la creciente reglamentación de las campañas, especialmente en el campo financiero; la complejización del sistema mediático y la multiplicación de herramientas disponibles; finalmente, la difusión y la utilización dentro de la comunicación política de técnicas evolucionadas de conocimiento o de gestión de la opinión.  Es en todo caso es dentro de la comunicación donde se puede ver más claramente esta especialización.  Hace 15 años se podía tener apoyo de equipos de comunicación generalistas, donde cada miembro era capaz de realizar muchas labores diferentes, hoy en cambio existe una división de trabajo muy sofisticada.

2.      La profesionalización de los equipos de la campaña es la consecuencia directa de la especialización.  En Estados Unidos esta característica existe desde los años 30 y se intensificó a partir de los años 60.  En Europa esta tendencia es más reciente y todavía genera ciertas resistencias. 

3.      La centralización es la tercera evolución de las campañas modernas y designa la tendencia a definir y organizar las actividades de la campaña desde un lugar único. La centralización de la campaña es generalmente justificada por una preocupación sobre la coherencia del mensaje y la eficacia de las operaciones de la campaña.  El candidato y quienes trabajan con él deben hablar con una misma voz (mensaje), abordar los mismos problemas y aportar las mismas respuestas al mismo tiempo.

Entonces para mostrar el grado de especialización y profesionalización una lista de algunos cargos y funciones que se pueden crear a la hora de una campaña en Estados Unidos o Europa:

¿Quién hace qué en un equipo de campaña?

Director de campaña: Es el punto de unión entre lo político y lo administrativo, consiste en coordinar la acción de los diferentes profesionales, militantes y donantes que participan en la campaña.

Entre las funciones ligadas con la estrategia y el mensaje del candidato:

Estratega:  Consejero político, en general muy próximo al candidato que le ayuda a definir su estrategia de campaña o a tomar decisiones cruciales.

Analista de encuestas de opinión (pollster):  Comanda y analiza las encuestas sobre las actitudes e intenciones de voto con respecto al candidato, así mismo realiza este trabajo con estudios cualitativos con segmentos particulares del electorado (ej. focus groups).

Experto electoral:  Fino conocedor de la carta electoral y de la sociología del voto, es quien aconseja al candidato sobre las categorías de electores y las regiones.

Responsable del grupo de expertos: Coordina las actividades del grupo de expertos y alimenta en notas y argumentos al candidato.

Escritor (speech-writer):  Escribe los discursos del candidato en función del público y el evento.  Encuentra las pequeñas frases e imágenes que pueden llamar la atención de los medios.

Analista de medios: Estudia en profundidad la cobertura que hacen los medios de la campaña. Escribe informes de prensa cotidianos y sintetiza informaciones para el candidato y su estratega.

Documentalista:  Une datos documentales (estudios, reportes, obras, artículos, etc) que pueden ser útiles al candidato.

Entre las funciones ligadas a la comunicación están:  Encargado de las relaciones con la prensa, relacionista público, Publicista, Media planner,  Redactor, Especialista en marketing directo, Spin doctor, Consejero en comunicación personal, Webmaster.

Funciones ligadas a la organización de la campaña: Director financiero, Consejero jurídico, Colector de fondos, responsable de la logística, Responsable de las relaciones con el partido, Responsable de comités de sosteniemiento.


[1] Vedel, T.  « Comment devient-on président(e) de la République ? ».  Éditions Robert Laffont, Paris, 2007
[2] Investigador en Ciencia política en el centro de investigaciones de Sciences Po y profesor de la misma materia en IEP de París y el Instituto Francés de Prensa IFP

lunes, 5 de septiembre de 2011

La simpleza es el resultado de la humildad, la profundidad y el trabajo


Para saber quiénes somos tenemos que comprender cómo estamos conectados.
Ken Robinson

Ayer escuchando la radio hice consciente, la importancia de potencializar y valorizar las redes (o comunidades) a las que pertenecemos (video).  Ellas siempre han estado allí, sólo que ahora tenemos nuevas herramientas como los medios sociales para ampliarlas y enriquecerlas.  Pero sí bien el objetivo es ser mejores con y a través de nuestras redes, hoy quiero escribir sobre una característica fundamental para participar en ellas, se trata de la simplicidad.

Porque son los mensajes simples los que generan más conversaciones dentro de las diferentes redes, y por ello son quienes logran dominar el arte de la simplicidad los que se hacen escuchar.  Sólo que siempre es más difícil ser simple que no serlo y por eso, a veces nos quedamos en las fotografías producidas y pensadas para impresionar, en las bio que tienen tantos títulos que pueden asustar y en los mensajes que enviamos que son tan adornados que sólo leerlos puede enfermar.

Lo mismo pasa con los gestos que se usan durante un debate, un discurso, una presentación o una conferencia.  Mientras menos simples sean, menos oportunidades habrá de convencer sobre lo que se dice. Entonces, el secreto de la excelencia también reside en el hecho de lograr llegar a la simplicidad que no es otra cosa según lo decía Fréderic Chopin, que el logro final.

Con simplicidad no quiero decir que construyamos mensajes vacíos, al contrario, es que dediquemos el suficiente tiempo para hacer ver lo difícil fácil y simple.  Y eso sólo se logra sabiendo de lo que se habla y sabiéndolo decir de forma que sea simple de entender y de repetir sin que pierda nunca su esencia, su sentido principal.  Sólo los que conocen pueden hacer de algo complicado, algo simple. Y es esta simplicidad la que asegura que la idea sobreviva, porque no sólo será escuchada sino también repetida por otros.

Políticos como Obama en su anterior campaña lo entendieron y por eso resumieron su mensaje en cortas frases, de cambio y esperanza; pero también lo hace hoy en su sitio web tan simple como trabajado. Igualmente lo saben los publicistas, marqueteros y comunicadores que hacen campañas en las que con una sola frase resumen el trabajo de toda una compañía y de miles de personas.   

Entonces, si lo que queremos es crear relaciones estrechas en nuestras redes debemos acostumbrarnos a construir mensajes simples, que muestren a quien lo lee o escucha el centro de lo que queremos hacer o decir. No por adornado o rebuscado un mensaje va a ser más exitoso o comentado y lo mismo pasa con las maneras. Por eso nos gustan los que nos hablan como son, con naturalidad y simpleza y rechazamos a los postizos, a los que hacen su discurso pensando más en sobresalir por lo rebuscado de sus palabras que por la simplicidad y la cercanía de sus apariciones.