Llevamos
exactamente una semana discutiendo sobre el uso que Gustavo Petro, alcalde de Bogotá,
da a una herramienta como Twitter que utiliza para comunicarse con los casi
doscientos mil ciudadanos que lo siguen de forma directa y espontánea,
saltándose así a los medios tradicionales.
Ha habido defensores y detractores y mucha gente incluso ha invitado al
alcalde a que cierre su cuenta. Hemos
oído la voz de “expertos” que se levantan diciendo que uno no puede gobernar
desde los 140 caracteres y otros que dicen que justamente esa es la ventaja de
Petro.
Pues
bien, yo lo primero que quiero decir o sobre lo que quiero hablar y aclaro que
como en la mayoría de los casos es una opinión, es que expertos en Twitter no
hay. Es una herramienta demasiado nueva y los estudios que se han hecho todavía
no ocupan ni siquiera una línea completa de un estante de biblioteca. Así que a todos nos toca dar opiniones y
esperar que haya quienes estén a favor para que sean las más aceptadas o que
estén en contra y las sustenten de una forma que nos suene lógica y convenza.
Lo
segundo es que voy a defender (y lo haré hasta las últimas consecuencias), el
hecho de que un mandatario elegido con el voto popular se mantenga en contacto
con sus electores y también con los que no lo eligieron a través de los medios
sociales. Encuentro este uso de Twitter
que hace Petro valiente, atinado y sobre todo democrático porque sí bien (el
nunca me ha contestado ninguno de los trinos que le he dirigido), si cambia la
percepción saber que el mandatario está a la vuelta de 140 caracteres y que aunque no responde a todo el mundo (no lo hace a los que tengan pocos seguidores),
sí está leyendo y enterándose lo que los ciudadanos tienen para decir.
Lo
tercero es que difiero con quienes dicen que Petro debería entregar esta
herramienta a su jefe de comunicaciones.
Yo, al contrario de ellos, creo que lo mejor de todo es que es Petro el
que escribe en su cuenta. Pienso que en el tema de la administración de la
herramienta (ver tendencias, escoger temas, seguir gente y de verdad sacarle el
jugo a Twitter), puede tener ayuda, claro que sí, que lo haga. Pero en la
publicación sí es muy importante y un ejemplo a seguir que sea el mismo alcalde
el que publique sus trinos cada día. No
creo para nada que estar en Twitter lo distraiga de su trabajo.
Lo
cuarto es que lo que paso el viernes anterior no fue culpa de que el alcalde
estuviera en Twitter o de que trinara más de la cuenta, el problema fue que se
desesperó (y esto le pasó off line) y lo mostró en la red. Su problema fue ponerse a atacar, a dar
órdenes a diestra y siniestra sin pensar.
Creo que el problema es que al alcalde se le olvidó que él es el
mandatario de una ciudad y como tal debe tener una estrategia para usar este
medio, debe tener temas a tratar, forma de tratarlos, debe definir sus mensajes
y respetarlos. Mejor dicho debe pensar antes de escribir y en ese pensar esta
que debe hacerlo con estrategia. Una estrategia de comunicar con claridad,
coherencia y respeto sin olvidar que él es quien debe ejercer liderazgo en esta
ciudad. Que no se le olvide al alcalde
que si el líder pierde el rumbo los seguidores entran en caos.
En
resumen me parece que Petro hace bien la tarea de comunicarse con la gente, que
es muy importante que lo haga él mismo, que evitar los intermediadores (medios
tradicionales) en la comunicación con los ciudadanos es una maravilla que
permiten los medios sociales y que ojalá cada día lo usen más personas. Así que lo único que hay que hacer y también
lo más importante es sentarse a construir su estrategia centrada en el mensaje y en seguir construyendo comunidad en torno a su
liderazgo.
Sólo
me queda por decir: mucho éxito señor alcalde, porque de su éxito depende el
éxito de Bogotá.
