viernes, 20 de julio de 2012

“Cuenten con nosotros para la paz… Nunca para la guerra” Indígenas del Cauca


Que los Indígenas tienen derecho a cuidar su territorio, es cierto y eso lo prueba la constitución del 91 en donde se dijo que los cabildos indígenas están constitucionalmente reconocidos como Estado en los territorios respectivos. Entonces, cuál es el escándalo cuando simplemente hacen cumplir lo que dice la constitución y piden al gobierno que saque al ejército y a los insurgentes que se vayan.  Como nadie los oyó se fueron con sus razones y sus bastones a hacer cumplir lo que habían decidido libre, autónoma y legalmente, de forma violenta (por lo que ya se disculparon), pero sin disparar ni una sola bala.

Los Indígenas solo hicieron lo que les corresponde, porque así lo dice la constitución, cuidar su territorio y nadie puede negar que la mejor forma de hacerlo es decirles a los actores armados del conflicto que se vayan, eso fue lo que hicieron. Y como por años nadie los ha escuchado, tomaron acción y se fueron a una base militar a hacer lo que habían decidido. Esto para mi no se llama violencia, sino coherencia.  Que se les fue la mano en la forma, puede ser que sí, pero igual lo hicieron con sus manos y sus palabras.  Lo que de por sí también habla bien de su reivindicación. 

Entonces, en esta mezcla de ejército, indígenas, gobierno, guerrilla, entraron (por supuesto) los medios quienes nos relataron o mostraron imágenes para la ocasión. Imágenes que de antemano ya habían escogido culpable y ese culpable eran los Indígenas del Cauca, lo que me hace preguntar si sería que alguno de los directores de los medios o de los acuciosos periodistas, al menos, leyeron el documento producido en Toribío el 20 de julio 2011 por parte de la Junta Directiva regional de Cabildos Indígenas del Cauca

Ellos (los medios), apelaron a nuestro sentimiento patrio, mostrando como un soldado lloraba porque los Indígenas lo habían sacado.  Triste imagen, sobre todo sí se unía con la frase de que ellos, los indígenas, estaban siendo manipulados por la guerrilla, para llevar a cabo está actividad.  Y a partir de allí aparecieron documentos secretos de computadores incautados y la frase equivocada del presidente: “No quiero ver a un solo Indígena en las bases militares”. Digo equivocada no solo porque está irrespetando el derecho e injerencia que tienen los indígenas en su territorio, sino sobre todo porque si no quiere ver indios la va a tener dura en un país donde la mayoría somos fruto del mestizaje entre indios, blancos y negros (lo que tal vez quiere decir que la mayoría, también, somos INDIOS). 

Pero también se equivocaron los medios por su ligereza en el discurso. Y también los Indios que lo han aceptado, al sacar a los soldados de forma violenta y así con este ritmo de equivocaciones también nos fuimos equivocando los ciudadanos de a pie que debemos creerle al gobierno y a los medios y al soldado que lloraba. 

Y de esto nos queda que también hay que creerles a los Indígenas que de todo esto han sacado cosas buenas: la primera poner el conflicto del Cauca en la agenda del gobierno y de los medios y la segunda que ya hay una mesa de diálogo que por lo menos les permitirá que sus posiciones frente a la guerra sean escuchadas.

Finalmente, espero que con esto nos demos cuenta que ya no podemos seguir con una solución militar a un problema que necesita con urgencia una solución política.  Creo, que lo que está pasando en el Cauca nos muestra que se nos llegó la hora a todos los colombianos de involucrarnos y exigir al Gobierno y a los insurgentes (como lo hacen los Indígenas), que empecemos a crear espacios de paz y que como ellos dicen con nosotros empiecen a contar para la paz y no para la guerra.

lunes, 2 de julio de 2012

El presidente de Colombia y sus problemas de (in)comunicación


Juan Manuel Santos, el presidente de Colombia es un hombre práctico, que según se sabe, se preparó desde chiquito para ser presidente.  Que siempre ha estado rodeado por altas personalidades (su abuelo fue presidente de Colombia y dueño del periódico El Tiempo por varias décadas). Que vivió en su infancia y juventud en una redacción. Que a los 23 estaba en Londres trabajando para la Organización Internacional del Café.  Que ha sido ministro (de comercio exterior, de hacienda y de defensa).  Que fue el que defendió a Uribe cuando Chávez era el enemigo. Que fue el que dio la orden para entrar en territorio ecuatoriano. Que le gusta el póquer y que es excelente jugador. Que cambia de idea según las encuestas… Eso es lo que sabemos de él.

Y lo que hemos visto es que con tal de lograr sus fines, es capaz de hacer lo que sea, de cambiar de idea delante del que sea. Mejor dicho, es la nueva versión de San Pedro que después de jurar amor a Jesús fue capaz de negarlo tres veces.  Esta es la idea que se no has mostrado, la un San Pedro a la colombiana. Pero creo que, y de esto es de lo que quiero hablar, todo ha sido un problema comunicación. El problema es que él ha pensado que la comunicación con el ciudadano de a pie no es importante.  Tal vez en sus reuniones con sus amigos del club debe decir y pensar, para qué les vamos a comunicar si no van a entender. Pues muy bien señor Presidente, esa es una de sus labores (y una de las importantes), que todos los colombianos los de a pie, los que van en carro y los que tienen avión privado, le entendamos.

Me imagino que debe pensar, como lo pensaron todos los que participaron en la vergonzosa reforma a la justicia, hagamos lo que queramos que nadie se da cuenta y entonces se les olvidó que siempre hay gente interesada y responsable que ahora se puede apoyar en medios sociales para hacer saber lo que pasa y para denunciar (pero eso no es malo, eso al contrario, es lo mejor que le ha pasado al país). Solo que él, el Presidente, no ha hecho uso de ellos (de los colombianos interesados y de los medios sociales), como se debe.  Simplemente, se ha dedicado a compartir pequeños titulares de prensa en 140 caracteres y se le ha olvidado hablar, comunicar, compartir, construir. 

Porque comunicar es sobre todo escuchar, pero no escuchar en el momento en el que baja la encuesta, es escuchar en los momentos de calma y tranquilidad. Y es también hablar a tiempo y tratar al otro que ahora es un perceptor (el que recibe y produce información) con respeto, como a un igual, como a un ser inteligente que entiende y que incluso, por sorprendente que sea para los “honorables padres de la Patria” puede aportar.

Además el presidente quizá por su experiencia en la prensa (experiencia que también tuvo Pastrana, con quien lo empiezan a comparar), se dedica a dar noticias de sus actos. Esta el titular y la entrada y la sonrisa y la foto… y después de eso nada, o tal vez sí, la noticia de que no se ha hecho nada. Pero ese titular no se socializa, no se comunica, no se comparte, no se enriquece.  Ni siquiera quienes trabajan con él comparten toda la información, a juzgar por el hecho de que el presidente anuncia y luego nadie ejecuta.

También está el hecho de que cambia las reglas del juego, algo que es posible, válido, aceptable. Pero se le olvida explicar por qué y se le olvida hacer soñar y tener esperanza con la nueva forma de actuar.  Es cierto que el anterior gobierno fue elegido porque la mayoría de los colombianos creían que la mejor opción era la militar, pero hay otras opciones. Sólo que el presidente no se ha tomado la molestia de compartir su visión, de contarla, de comunicarla, de hacernos soñar con él.  Lo único que sabemos es que quiere pasar a la historia por lograr la paz. Pero es claro que sin la ayuda de todos, de nosotros (del pueblo colombiano), no lo va a lograr. Entonces, por qué no dedicarse a contarnos su sueño y escuchar cuál es el nuestro. Así tal vez, comunicando, compartiendo, construyendo, logremos llegar a una historia común de paz. Y así no sea solo él, quien pase a la historia, sino todo el pueblo colombiano, incluyendo a quienes hoy están en la ilegalidad.

Al Presidente de Colombia se le llegó la hora de dedicarse a comunicar, a construir un mensaje claro, coherente, a no cambiar según las encuestas, a mostrar de qué está hecho y a hacernos participes a todos, porque al final él nos representa y lidera pero debe contar con quienes votamos para lograr cualquiera de sus objetivos. Nosotros no somos un pueblo de borregos desinformados al que hay que mirar desde arriba y con distancia (como lo hacían los reyes).  Nosotros somos gente inteligente y trabajadora que solo necesitamos que se nos trate con respecto y se nos hable con claridad, con coherencia (sin cambiar cada semana el discurso), algo que hasta hoy no ha hecho el Presidente y creo que allí residen la mayoría de sus problemas, en problemas de (in)comunicación.